· 

LA SEMILLA

Es parte importante en el reino de los cielos, la Palabra del Señor se asemeja a la semilla que nosotros sembramos en el suelo, pero ¿Porque decimos que la Palabra es la semilla?

Veamos lo que dice la Escritura: Ese mismo día salió Jesús de la casa y se sentó a la orilla del mar. Y se congregaron junto a Él, grandes multitudes, por lo que subió a una barca y se sentó; y toda la multitud estaba de pie en la playa. Y les habló muchas cosas en parábolas, diciendo: He aquí, el sembrador salió a sembrar; y al sembrar, parte de la semilla cayó junto al camino, y vinieron las aves y se la comieron. Otra parte cayó en pedregales donde no tenía mucha tierra; y enseguida brotó porque no tenía profundidad de tierra; pero cuando salió el sol, se quemó; y porque no tenía raíz, se secó. Otra parte cayó entre espinos; y los espinos crecieron y la ahogaron. Y otra parte cayó en tierra buena y dio* fruto, algunas semillas a ciento por uno, otras a sesenta y otras a treinta. El que tiene oídos, que oiga (Mateo 13:1-9).

Esta es la explicación dada por Jesús a sus discípulos: Vosotros, pues, escuchad la parábola del sembrador.  A todo el que oye la palabra del reino y no la entiende, el maligno viene y arrebata lo que fue sembrado en su corazón. Este es aquel en quien se sembró la semilla junto al camino.  Y aquel en quien se sembró la semilla en pedregales, éste es el que oye la palabra y enseguida la recibe con gozo; pero no tiene raíz profunda en sí mismo, sino que sólo es temporal, y cuando por causa de la palabra viene la aflicción o la persecución, enseguida tropieza y cae. Y aquel en quien se sembró la semilla entre espinos, éste es el que oye la palabra, mas las preocupaciones del mundo y el engaño de las riquezas ahogan la palabra, y se queda sin fruto. Pero aquel en quien se sembró la semilla en tierra buena, éste es el que oye la palabra y la entiende, éste sí da fruto y produce, uno a ciento, otro a sesenta y otro a treinta (Mat 13:18-23).

Podemos ver otros pasajes donde el Señor habla de la palabra como la semilla: Mateo 13, Jueces 7:13, 1 Pedro 1:23, Marcos 4:30-32, Lucas 13:18-19, 1 Corintios 3:6-7, etc.

Nosotros dice la Palabra, somos plantíos de Jehová (Isaías 61:1-3), por lo que nos parecemos a una semilla.  Cuando la semilla es sembrada, esta comienza a germinar, se desarrolla hasta que crece dentro de la tierra y se hace fuerte hasta que madura y el árbol da fruto.  Esto nos pasa a los hijos de Dios, que recibimos en nuestro corazón la palabra del Señor, llega el momento en el que maduramos y damos frutos. Pero ¿Cuáles son esos frutos? Según efesios: Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fidelidad, mansedumbre, dominio propio; contra tales cosas no hay ley. Pues los que son de Cristo Jesús han crucificado la carne con sus pasiones y deseos (Efesios 5:22).  Ahora bien, no nos vamos a detener a hablar mucho sobre cada uno de los frutos, pero si podemos decir que son muy importantes, ya que dice la Palabra que el árbol que no da buen fruto es echado al fuego (Mateo 7:19).

Para poder madurar necesitamos recibir la palabra del Señor, como la semilla necesita el agua del cielo para germinar y madurar, (Deuteronomio 8:3; Mateo 4:4); la planta necesita el aire para vivir y para crecer, en la vida de un hijo de Dios es necesario tener el viento del Espíritu Santo (H7307 rúakj o ruaj, viento, aire, aliento, ánimo) Ezequiel 37.  Los ejemplos del lugar donde aparece esta palabra son: el Espíritu del Señor se movía sobre las aguas (Génesis 1:2); Faraón hablando de José (Génesis 41:38); llenó el Señor a los artífices del Espíritu de sabiduría (Éxodo 28:3), etc.

El agua del cielo es figura de la palabra del Padre, pues todo pasará, pero su palabra prevalece para siempre (Mateo 24:35).

El viento es figura del Espíritu (H7307 rúakj o ruaj, viento, aire, aliento, ánimo)

 

La semilla (Palabra) es figura del Hijo Jesucristo, que fue sembrado en nuestro corazón, como dice la parábola del sembrador.

Escribir comentario

Comentarios: 0